Brandfulness®
Es la forma en que leemos la distancia entre lo que una empresa vale y lo que el mercado percibe.
La metodología sale de aquí.
Hablemos de tu marca Seis etapas, siempre en
el mismo orden.
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Contextualizar
Entender el negocio, la categoría, el momento y las condiciones en que la marca compite.
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Descubrir
Investigar dónde está el valor que la empresa genera y dónde está la brecha de percepción.
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Definir
Convertir los hallazgos en decisiones: posicionamiento, propuesta de valor y arquitectura.
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Diseñar
Construir el sistema visual y verbal que expresa esas decisiones en cada punto de contacto.
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Activar
Ponerlo a funcionar donde la marca se encuentra con las personas: góndola, canal, equipo.
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Gestionar
Sostenerlo en el tiempo y ajustarlo cuando el negocio cambia.
Cuatro formas
de aplicarlo.
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Brandfulness Corporativo®
Para la marca de la compañía y su relación con todos los públicos.
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Brandfulness Producto®
Para marcas que se juegan la decisión en góndola.
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Brandfulness Servicio®
Para marcas donde la experiencia es el producto.
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Brandfulness Persona®
Para marcas construidas sobre una persona.
Almia, a través de las seis etapas.
La coherencia entre el valor que una empresa representa y el valor que las personas perciben.
Cuando esa coherencia existe, la marca deja de necesitar que le crean y empieza a ser preferida. Cuando no existe, la empresa invierte en comunicación para compensar algo que el producto ya estaba haciendo bien.
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Punto de partida
El valor que una empresa genera casi siempre es mayor que el que el mercado alcanza a ver.
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Lo que hace la marca
Hacer visible ese valor, para que sea comprensible, relevante y comparable.
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Lo que produce
Coherencia, confianza y preferencia. En ese orden, y sostenidas en el tiempo.