Con más de 12 años operando como Canisvet, una de las clínicas veterinarias más reconocidas del sur del Valle de Aburrá, la marca chocó con un problema de fondo: el nombre no se podía registrar. El cambio llegó justo cuando la clínica abría una sede más grande y entraba a una nueva etapa de crecimiento.




El reto
Una marca a la altura de su especialización y rigor clínico
El nombre era apenas la punta del problema: la identidad tampoco transmitía la especialización, el rigor clínico y la experiencia que la clínica ya tenía. Hacía falta una marca registrable, sí, pero también una a la altura del negocio en el que se había convertido.
Solución
Identidad trabajada desde adentro
Trabajamos la identidad desde adentro, con talleres estratégicos y ejercicios de cultura de marca junto al propio equipo clínico. De ahí salió Almia: el naming, el acompañamiento en el registro, la identidad visual y su extensión a las aplicaciones y a la conceptualización de la nueva sede.
Impacto
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4
Meses
Tiempo de transformación
Lo que tardó la transformación de Canisvet en Almia.
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+12
Años
Trayectoria proyectada al futuro
La nueva marca evolucionó sin dejar atrás el reconocimiento construido durante más de una década.
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Una clínica lista para su siguiente capítulo
Mejor percepción de marca, más recurrencia de pacientes y un crecimiento en ventas que se sostiene.