Con más de 12 años operando como Canisvet, una de las clínicas veterinarias más reconocidas del sur del Valle de Aburrá, la marca chocó con un problema de fondo: el nombre no se podía registrar. El cambio llegó justo cuando la clínica abría una sede más grande y entraba a una nueva etapa de crecimiento.




El reto
Una marca a la altura de su especialización y rigor clínico
El nombre era apenas la punta del problema: la identidad tampoco transmitía la especialización, el rigor clínico y la experiencia que la clínica ya tenía. Hacía falta una marca registrable, sí, pero también una a la altura del negocio en el que se había convertido.

Solución
Identidad trabajada desde adentro
Trabajamos la identidad desde adentro, con talleres estratégicos y ejercicios de cultura de marca junto al propio equipo clínico. De ahí salió Almia: el naming, el acompañamiento en el registro, la identidad visual y su extensión a las aplicaciones y a la conceptualización de la nueva sede.
Impacto
Antes
Despues
Tiempo de transformación
Lo que tardó la transformación de Canisvet en Almia.
Trayectoria proyectada al futuro
La nueva marca evolucionó sin dejar atrás el reconocimiento construido durante más de una década.
Una clínica lista para su siguiente capítulo
Mejor percepción de marca, más recurrencia de pacientes y un crecimiento en ventas que se sostiene.